lunes, 27 de junio de 2011

En la noche mando yo (Relato)

El siguiente relato ilustra lo que puede ser una noche bajo mis ordenes...

Estábamos en un pub: tú sentada en una butaca y yo apoyado de pie en la barra.
Te sobaba ligeramente desde atrás y te comia el cuello cuando vi que fijabas la mirada al fondo de la pista.

- ¿A quién miras? - te pregunté.
- Aquel de allí.

Y miré hacía donde me indicabas. Un tío de esos que las mujeres se quedan mirando. Un cachas, tío bueno y además guapo. Muy guapo.
- ¿Te lo follarías?
- Sí, está muy bueno.
- ¿Quieres follártelo?
- Claro.

Así que yo ya sabía qué tenía que hacer y me retiré, me aparté de la barra hacía el final para dejarte sola. Me fui a la planta superior del pub para poder verlo todo con detalle. Vi que lo mirabas fijamente, que le mantenías la mirada, que le sonrías, hasta que conseguiste que él se acercara a ti.

Y cuando estuvo a tu lado te pusiste a hablar con él, a coquetear, te empezó a decir cosas al oido. Empezó el baile sensual. Que si bajo mis manos por tu cintura hasta tu culo, que si te doy la vuelta y subo hasta tus tetas pero sin llegar a ellas, que si saco el culo hacia atrás para sentir tu polla....Acercaste tus labios a sus labios y él no tuvo más remedio que besarte. Y mucho, porque estuvisteis un rato largo con el morreo, mientras tú le acariciabas la espalda, y él te apretaba fuertemente el culo. Supe que disfrutabas por los gestos de tu cara que tanto conozco cuando sé que gozas.

Aunque de pronto le dijiste algo al oído y te separaste de él para entrar en los aseos y cuando saliste te acercaste a mi lado y me dijiste que te había dicho que fueseis a su piso.

Yo no te iba a dejar sola, pero quería ver como reaccinabas. Te dije lo que le tenías que decir y así hiciste. Le dijiste que yo era un amigo intimo con derecho a roce pero muy liberal pero que no me podías dejar tirado. Así que me teniais que llevar con vosotros. Aceptó, era un tipo simpático y no le pareció mal.

En vistas de que se portaba decidí que los dos fuéseis en el asiento de atrás pero con la condición de que estuvieseis tumbados ya que te podía ver tu marido que también salía de fiesta esa noche. El chico se tragó la historia o eso parecía.

Él me fué indicando mientras yo oía los besos y señales de excitación por parte de ambos. Por suerte tenía parking, el típico soltero de oro. Y buen tipo además. Subimos por el ascensor y le pregunté si por lo  menos tenía la play para pasar el rato. "Sí,si" me contestó entre risas.

Al llegar se fue a por unas bebidas y la psp que ya me iba bien. En estas le dije a mi mujer:
-"Laura, en el momento que entres en el cuarto con él tienes 10 minutos. Tienes total libertad para hacer lo que quieras pero tienes diez minutos. Luego le das la excusa que quieras. Que has bebido mucho, que esto no está bien, que como mucho has tenido algo conmigo pero que le eres fiel a tu marido, lo que sea pero lo paras. Te das una ducha y nos vamos"
-"Vale, solo 10 minutos".
-"Si no es así, no volvemos a jugar".
-"Vaaaale".

Lo que pasó dentro no lo sé, a ver si ella cuenta esos diez minutos. Lo que si puedo dejar es la foto que le hice después en la ducha.
No volvimos a saber nada más de él.... y así debe ser.




5 comentarios:

  1. Eres preciosa, a ver si el consentidos nos regala una buena serie de fotos de tu culete, nos hervirías la sangre :P

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  2. me he puesto burrisimo con este relato, ya no se cuantas llevo... gracias por compartir

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  3. Qué bonita es la imaginación... Así y todo cuando ella coopera todo es mucho más fácil de realizar,

    Tener una pareja así para chicos como nosotros es un tesoro.

    Aghu.

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  4. Nada más entrar en la habitación vi el reloj de al lado de la cama... marcaba la hora en punto. Tenía diez minutos. Mientras pensaba en qué hacer con aquel tío que me daba morbo, él ya se había adelantado y tenía su boca en mi cuello y desde atrás me abrazaba con unas manos calientes y firmes que subían por debajo de mi camiseta hacia mis tetas. No llevaba sujetador así que le fue fácil agarrarlas enseguida, manosearlas y pellizcarme ligeramente los pezones. Cosa que aún me puso más cachonda. Yo apretaba sus manos contra mi. De repente bajaron hasta mi tanga y lo hizo caer hacia mis pies. Se puso en frente mío de rodillas, me subió el vestido y empezó a lamerme entre las piernas. Yo las abrí para que pudiera lamerme bien. Y así hizo; empezó con una ingle, luego la otra, se dirigió hacia dentro lamiendo suavemente los labios exteriores. Estaba agarrado a mis muslos, cosa que me excitaba enormemente de manera que yo misma le facilité el trabajo y me abrí el coñito para que pudiera chuparlo bien. Y qué bien lo hacia. También me lamía los dedos, cosa que hizo que ya empezara a transpirar. Su lengua se deslizó hacia el interior de mi agujerito. La metía y la sacaba. Quedaban 7 minutos... Soltó una de las manos y metió un dedo por mi coñito mientras su lengua se entretenía con mi clítoris. Tuve que apoyarme en la pared porque del placer que sentía no acababa de mantener la vertical. Metió otro dedo en mi culito. Y los empezó a meter y a sacar. Cuando empezé a gemir los sacó se puso de pie, me dió la vuelta contra la pared, hizo que me agachara y allí estaba yo mostrándole todo mi culo con las piernas abiertas. Volvió a ponerse de rodillas y me volvió a lamer, desde atrás como me encanta. El culo y alargando la lengua hacia delante... mmmmh qué placer! Y entonces lo hizo, me la metió por detrás. La metió y la sacó varias veces. Estaba tan cachonda que empezé a frotar mi clítoris con la mano. Estaba tan mojada que me metí el dedo en el coñito también, a la vez que frotaba. Me sentía como un animal allí contra la pared recibiendo sus embestidas, sintiendo cómo su polla se metía hasta el fondo en aquella postura. Mis tetas se balanceaban al mismo ritmo en el que me embestía. Me tenía complétamente cogida con las manos en mis caderas y me movía a su placer. Notaba su polla cada vez más dura, lo que provocó un dolor muy placentero en mi culo y justo en el momento en el que noté sus espasmos y su leche caliente dentro, me corrí apretándome hacía él para que su polla se clavara más hondo.
    Cuando acabamos me empezó a abrazar de nuevo, pero vi la hora... "Nos tenemos que ir". Intentó persuadirme pero yo puedo ser muy borde cuando quiero así que cogí mi tanga, y sin poder rechistar ahí dentro le dejé. Salí de la habitación tal y como estaba. Me puse el tanga fuera, para el placer de mi "amigo" que había dejado la consola y me miraba cachondo imaginando lo que podría haber pasado dentro y le dije "Nos vamos, no preguntes". Y así hicimos.

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  5. Me encanto tu version de la historia, siempre escuchamos lo que dicen los Cornudos, pero la version de las Corneadoras rara vez se escuchan, felcitaciones. Ojla podamos tener mas relatos, experiencias y opinioes de Laura

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